Es cierto que los problemas de erección cada vez producen mayor preocupación en los varones. Aunque muchas personas piensan que el problema responde siempre a causas biológicas, la Asociación Española de Salud Sexual apunta a que al menos en un 20% de los casos está demostrada la relación con factores psicológicos.




Estos pueden deberse a la depresión, la ansiedad y el estrés (en muchos casos también por factores psico-sociales, como no cumplir el rol de género asociado a la masculinidad, la pérdida del trabajo, responsabilidades laborales, “no dar la talla”, etc.), problemas de autoestima, problemas de pareja, miedos o traumas, creencias sexuales erróneas, etc.




En el caso de los factores orgánicos, responden a un deficiente riego sanguíneo o insuficiencia vascular. En muchos casos pueden guardar relación con la diabetes, el colesterol, alguna medicación o adicción (alcoholismo, tabaquismo) u otras enfermedades precipitantes.




Uno de los métodos más innovadores para tratar la disfunción eréctil, ha sido el uso de ondas de choque o la denominada “embolización endovascular” en 2 o 3 ciclos consecutivos.




Se trata de ondas de baja frecuencia que optimizan la vascularización de los vasos sanguíneos, mejorando la circulación, de modo que hay mayor caudal sanguíneo y se logra así la erección.




Consiste en el sellado de una fuga del sistema venoso de modo que permita mejorar la circulación sanguínea durante la erección. Si existe una causa vascular arterial, dilata a través de un catéter la estrechez de la arteria.




En cualquier caso, para el tratamiento de la disfunción eréctil, el personal médico recomienda primero realizarse estudios para descartar causas orgánicas y después acudir a profesionales de la psicología y sexología para trabajar posibles causas psicosociales. Es entonces, cuando no han funcionado otros medios, cuando se puede comenzar a recurrir a tratamientos farmacológicos u otras terapias.





*Fuente: Clínica E.M.E.C.E